Desde su base de operaciones en el castizo barrio de la Alameda de Hércules, en Sevilla, tradicional vecindario asilvestrado repleto de gualtrapas, descuideros, busconas y estudiantes a la caza de borrachera y resurrección anímica, este jerezano nacido en Cáceres, proyecta al mundo desde hace cerca de 15 años su pasión por el presente, por el pandilleo y por los perdedores del planeta